domingo, 15 de febrero de 2015

Toyota Commemorative Museum of Industry and Technology

Para el que no lo sepa, la ciudad de Toyota, donde la marca de coches tiene su principal fábrica (es más, se llama Toyota gracias a los coches, antes se llamaba Koromo pero al parecer vende más lo de Toyota), está en Aichi, que es la prefectura donde yo vivo. Está, además, bastante cerca de Nagoya. Tanto, que el Museo Conmemorativo de la Industria y la Tecnología de Toyota está en Nagoya, y allí fui el otro día.

La entrada es barata, 500 yenes, que son algo más de 3€, y hay un bus turístico que te deja justo en frente, pero también es fácil llegar en tren, o incluso andando desde la estación de Nagoya.

La verdad es que es un sitio super chachi, adaptado en lo que fue una fábrica de textiles, porque aunque no sea de conocimiento general, al principio Toyota empezó produciendo textiles. Luego al hijo del fundador se le metió entre ceja y ceja fabricar coches, y como al gobierno le venía bien porque estaban en guerra con China y necesitaban producción de automóviles doméstica, pues ahí están.

Aquí como se veía la zona que hoy es el museo cuando era una fábrica.

Siendo tal la cosa, el museo se divide en dos pabellones principales: uno sobre textiles y otro sobre automóviles. Ambos muestran una evolución de la historia de la compañía y de las máquinas y avances de los respectivos campo. Está chulísimo porque tienen máquinas originales en funcionamiento, así que puedes ver como se usaban y tocar un montón de cosas.


Demostraciones de como hacer hilo a partir de la planta del algodón.


Máquinas para toquetear.


Y reconstrucciones de cómo se utilizaban cuando eran manuales.


Los pabellones son enormes, porque tienen que meter máquinas tan discretas como ésta. Sinceramente con el ruido que hace una sola en cinco minutos de demostración, tenía que ser horrible trabajar en un sitio así todo el día, con cincuenta funcionando a la vez.


Hilo de algodón en mitad del proceso de fabricación. Se te quedaba todo pegado a la ropa.





La verdad es que el museo está genial preparado. La nave es enorme, por lo que a pesar de las chiquicientas máquinas que tienen es fácil moverse y el ruido no te mata mucho. La mayoría de las máquinas aún funcionan y se pueden activar con botones, para que cada grupo individual pueda trastear sin necesidad de tener que esperar a las demostraciones. Las máquinas más grandes sí que necesitan que las active el guía, pero siempre hay alguno al rededor y en cuanto se acercan dos personas les dan la explicación entera. Otras máquinas manuales las manejan los guías para enseñarte como funcionaban.

En general te dejan tocar todos los hilos y las telas y esas cosas, y las máquinas vienen también con vídeos explicativos. Lo tienen tan pensado que hasta colocaron espejos para que puedas ver como funciona la máquina en ambos lados, y algunas tienen la velocidad bajada al principio para que veas como funciona, y luego las ponen a velocidad normal y casi da vértigo. Es un museo estupendo para niños, porque puedes verlo todo y tocarlo casi todo.


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Luego está el pabellón de los automóviles, que es incluso más grande porque tienen una colección de coches enteros. Me encantó el diseño de esta parte del museo, aunque de coches entiendo entre poco y nada.



Te enseñan la producción de un automóvil desde la fundición de las herramientas y las partes más pequeñas, con demostraciones y figuras.





 Y como son japoneses, explican como era el trabajo en las fábricas con manga.



Y como era el trabajo en los primeros talleres...


 ... E incluso como eran los primeros talleres.



Esta zona estaba muy chula. Es justo antes de que llegues a la nave con todos los coches, y explica un poco cómo empezó la producción de coches de Toyota. Colgando del techo estaban los paneles con el manga explicando las cosas tipo historia, y justo debajo las mesas con detalles como periódicos, placas y curiosidades así.

Por cierto, ¿sabíais que al principio el nombre de la marca era Toyoda? Lo cambiaron a Toyota cuando decidieron hacer un logo nuevo. Cuando lo escribes en japonés, la diferencia son dos líneas llamadas tenten: トヨタ - トヨダ. Al principio se llamaba Toyoda porque es el apellido de la familia, que se escribe 豊田.



El pabellón con los coches era así de chulo, y tenían una evolución de los coches de la marca empezando por el primero, que es ese negro que veis. No se podía subir porque es un modelo original (creo), pero te habrían la puerta y esas cosas.



Los coches me interesan más bien poco, pero lo tenían todo muy bien explicado, desde como era la producción original a mano, incluso la funda de los asientos, hasta como es ahora. Las máquinas las puedes activar con botones, y enseñan paso a paso como se ensambla, pinta y básicamente produce un coche. Tienen máquinas que realizan la misma tarea pero con sus cambios a través de los años. También tienen demostraciones de como funciona un motor con el coche arrancado, o según la marcha que tengas puesta y cosas de esas. Y de nuevo vídeos con las explicaciones, botones para activarlo todo y cosas que hacen el museo interactivo y divertido. 

Al final del recorrido tenían incluso un taller para niños para que hicieran su propia figurita de un coche paso a paso. Lamentablemente era sólo para niños de primaria. ¡Yo quería hacer uno! >:(


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También tienen una zona especial para niños, con un montón de juegos que les explican de manera muy interactiva y original cómo funcionan los conceptos empleados por las máquinas del museo. Por ejemplo, este juego que veis se trata de coger unas cintas enormes e ir entretejiéndolas con los postes de plástico, para enseñar como se crea una tela. Me pareció muy original, muy buena idea y una forma estupenda de que a los niños se les asienten de forma visual conceptos que son complicados para ellos de otra manera, y de que además se diviertan en el museo... Si apretar botones y ver máquinas gigantes funcionando no fuera ya lo suficientemente divertido para un crío. Además venía con preguntas y pistas para que piensen sobre lo que les contaron y saquen sus propias respuestas y conclusiones. Genial, vaya.

Y el museo más o menos hasta ahí. La verdad es que está genial y merece la pena visitarlo. Sobre todo con niños, o con tu niño interior que también sirve. Había ido ya una vez pero con poco tiempo antes de que cerraran (a las 5, miserables) y me había quedado con las ganas de verlo con calma y detenimiento, así que me prestó un montón.

¿Y sabéis qué? A la salida tienen un robot que toca el violín.


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Y con esto ya os dejo. Con suerte la semana que viene vuelvo a actualizar. Quién sabe. A lo mejor estoy en racha y os sorprendo manteniendo un blog activo. 






























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